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We Can’t Afford to Wait


No podemos permitirnos esperar más

Hospitalidad

El concepto tradicional de ciudadanía ha estado estrechamente relacionado con la idea de nacionalidad. Así el ciudadano era el nacional de un Estado. Con el tiempo, se ha visto que esta relación escondía un poderoso instrumento de exclusión: primero, fueron los trabajadores; luego, las mujeres; ahora los extranjeros. Por ello, la historia del concepto de ciudadanía intenta saltar las barreras de la exclusión/inclusión, repensando la atribución de derechos y deberes a las personas inmigrantes. ¿Es posible hablar de una ciudadanía intercultural, de una ciudadanía «sin fronteras»?

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pub_migrantwomensm1“He salido de mi país en el año 2000. Los ruandeses
entraron en casa, mataron a mi marido y violaron a
mi primera hija delante de mis ojos. En ese momento,
fui a esconderme con mis hijos. Busco un país con
derechos, la Europa del asilo, la Europa de los
derechos humanos”.

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conspicuous-consumption-i-shop-therefore-i-am1En nuestra cultura española actual, consumir se ha convertido en un hábito prácticamente ineludible. El bombardeo casi constante de publicidad, de rebajas o grandes liquidaciones, la creación de auténticos santuarios del consumo… forman parte de los pilares de nuestro ecosistema cotidiano.
Apesar de su popularidad y de lo enraizado que está en nuestra sociedad, no es menos cierto que distintas voces han hecho saltar la alarma sobre nuestros niveles de consumo. De igual manera, nos han advertido sobre la influencia que la publicidad y el marketing están ejerciendo en la manera como vivimos cotidianamente, de manera especial en nuestro sistema de valores, en nuestros hábitos, incluso en la forma en que expresamos nuestra fe (nuestra oración y presencia parroquial, entre otras cosas).
El objetivo en este artículo tiene que ver con este último elemento, pues pretendo describir la influencia que tienen nuestros hábitos de consumo en la manera de vivir nuestra fe.

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PROYECTO ALBANIA

Proyecto Albania

Este verano nos vamos un grupo de voluntarias y voluntarios a Albania. Si quieres conocer un poco más sobre nuestras motivaciones y la labor que realizaremos por allí pincha en la imagen

Chicken Little

Aquí os mando un comentario gracioso…después de tanto tema serio. En estas últimas semanas hemos visto crecer a unos cuantos pollitos en nuestra casa. Un compañero, Mike, gran amante de la huerta, la vida sencilla al aire libre,… ha comenzado a criar varias gallinas. Al final hemos descubierto que tenemos dos gallinas y un gallo. Lo más gracioso es que si veis donde está situada nuestra casa os da la risa. En pleno corazón de Cambridge, y con gallinas.

Lo cierto es que se están criando fuertes y están ya muy espibalidas. Eso si, Mike las trata como reinas… Y he decir que yo les hago muchas visitas. Creo que lo de dejarlas pasear por el jardin igual está difícil pero conociendo a Mike no me extrañaría verlo corriendo detrás de una de ellas en el campus de Harvard ;)

O el mundo está medio loco, o está medio al revés. O ambas cosas. Donde antes se restringían las importaciones de alimentos, ahora se quiere limitar su exportación. Donde abundaban elementos tradicionales de la dieta ordinaria, como las tortillas en México o la pasta en Italia, ahora hay una permanente inquietud por su ascendente precio. Las organizaciones internacionales hacen llamados de alerta. Similares expresiones se oyen de boca de analistas y expertos. En Argentina los agricultores y ganaderos paralizan el país con sus protestas. En Indonesia, la gente sale a las calles a manifestarse por la escasez de fríjol de soya. Y mientras todo esto sucede, los precios de los productos básicos alimentarios continúan elevándose de modo acelerado, rompiendo registros históricos en su carrera ascendente. Ya no hay duda de que el mundo está ingresando a una era de altos precios de alimentos, con las terribles consecuencias que tal cosa podría tener.

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Estos días recibí el correo de una buena amiga que está pasando un mal momento. De esos en los que no se encuentra sentido a nada y en los que la vida da igual vivirla o no. Sólo piensa en meterse en la cama cada día y esperar a que algo cambie cuando se despierte… Todos de una u otra manera lo hemos experimentado en nuestras vidas y sino que se lo digan a Alex con esta canción: Cansado – Los Flechazos.

Dicen los economistas que los tiempos de crisis son momentos de oportunidad. Yo pienso que los momentos de crisis son momentos donde uno crece como persona y como cristiano. Como dice el P. Picón: “Es donde se forman las grandes mujeres y hombres,” (una vez que los superamos). Pero el camino no es fácil y a nadie nos gusta sufrir…

Y es que al final sólo nos queda la Esperanza: la esperanza que mi vida cambie, que mi madre se recupere, que encuentre sentido a mis estudios, que mi novio me tenga en cuenta, que la paz reine sobre la violencia, que todos nos podamos sentar a la misma mesa,…

Estamos hartos de respuestas baratas y de palmaditas en la espalda. Quizás yo sea el primero en darlas…que sé yo. Con todo, ojala seamos portadores de Esperanza… acompañando, compadeciendonos, escuchando, animando,… pero con Esperanza.

Hoy viene un artículo en el periódico que habla de cómo la economía en un rincón del mundo afecta a los consumidores de la otra parte. Eso unido a que el dolar cada día “vale menos” en el mercado mundial hace que todo valga más caro…(Eso es lo que los economistas llaman inflación).

Aquí os mando el artículo por si a alguno le interesa. Esta vez va en inglés…

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