Esta ha sido mi primera Semana Santa como sacerdote. Y la verdad que no tengo palabras para explicar lo que han significado para mi estos días. En este tiempo vivido de pasión, muerte y resurrección de Jesús uno se queda mudo ante tanto misterio y ante tanta gracia recibida. Además mi hermano Carlos y su novia Susana han estado por aquí. Todo un lujo para mi. Y todo un encuentro de mi familia, con mi nueva familia de la parroquia. Dos mundos, dos ambientes culturales tan diferentes pero a la vez tan cercanos. A veces suena muy pío decir que en Jesús todos somos hermanos y que las diferencias se vuelven oportunidad de compartir y de encuentro. Y algo así hemos vivido estos días en San Benito. La comunidad ha recibido con todo cariño a mi familia y la verdad que se han volcado con ellos en todo momento. A mi como siempre me deja impresionada la profunda fe de la gente, la asistencia masiva a las celebraciones: padeciendo con Él, muriendo con Él y resucitando con Él. Creo que ha sido también un momento muy intenso para todos los que de una manera u otra hemos ayudado en la preparación.
Me da mucha alegría sentirme tan contento por como el Señor me está dando tanto a través de la comunidad de San Benito. Ellos me animan a dar lo mejor de mi y me están ayudando día a día a ser mejor servidor. Así que a dar gracias a Dios (y a guardar para cuando falte…).
¡FELIZ PASCUA!
Marzo 27, 2008 de albertoares