EL RINCÓN DE ALBERTO

Todo comenzó con un encuentro

“No reconocí a mis hijos, ni ellos a mí”.

MujerInmi“Yo quiero lo mejor para ellos, pero no dejan de pedir. El otro día tuve una gran bronca con mi hija adolescente porque no quiero mandarle dinero para un ordenador y un móvil. Hay otras necesidades más urgentes”.

“Mi marido es un poco machista, pero lo quiero y le aguanto. Ya no bebe tanto como antes. Espero que poco a poco vaya cambiando”.

Estas y otras frases parecidas las escuchamos todos los días a tantas mujeres que han dejado su patria para buscar un futuro mejor para sus familias. El otro día leí un artículo en el país que me parece que refleja muy bien la realidad de la mujer inmigrante en España y yo diría que en buena parte del mundo.

Id al artículo de El Pais

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Esta entrada fue publicada el marzo 27, 2008 por en globalización, Migraciones, Peregrinos.

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#NosHanInspirado
San Francisco de Javier sj. Patrón de la juventud y los misioneros.

Dinero, fama, títulos académicos, éxito en el deporte... las ambiciones de Francisco Javier (Navarra, 1506-1552) no son muy distintas de las que encontramos hoy por la calle. En Parías, un compañero estudiante lo desarmó: “Javier, ¿de qué le aprovechará al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?”(Mc 8,36). Así Ignacio de Loyola despertó a un gigante: ni lenguas, ni países, ni peligros, frenaron el celo apostólico de Francisco Javier para llevar a Jesucristo hasta el extremo conocido, siguiendo aquella máxima: «Id, inflamad todas las cosas». Era el 7 de abril de 1541, y esta frase fue pronunciada después de un inesperado cambio de planes: ¡era él el enviado de Pablo III a la misión de las Índias! 
Trece meses navegando mientras servía a enfermos y necesitados, hasta que desembarcó en Goa, donde empezó una odisea titánica de islas, lenguas, predicaciones y servicio desde allí hasta Japón. «Os hago saber, queridos hermanos, que tomé de las cartas vuestros nombres, escritos por vuestras propias manos, junto al voto de profesión que hice, y los llevo siempre conmigo, por las consolaciones que recibo de ellos». Sus denuncias al Rey de Portugal por el espolio de riquezas en las Índias en lugar de favorecer la evangelización le costó dolorosos fracasos, pero pidiendo fuerzas a Dios prosiguió incansable hasta la isla de Sancián, en un intento de entrar en China. Allí, al lado del indio Cristóbal y del chino Antonio, representantes de su misión en aquél continente, a los 46 años entregó su espíritu sembrando en la tierra su honda huella por Cristo, de donde nacería una entera generación de misioneros. 
#AMDG #jesuit #jesuitas
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