EL RINCÓN DE ALBERTO

Todo comenzó con un encuentro

La Ciudad de los Niños

El otro día estuvimos en La Ciudad de los Niños, una institución liderada por los jesuitas y donde colaboran un gran número de profesionales y voluntarios. Esta institución quiere fomentar oportunidades, espacios formativos y educativos que favorezcan un crecimiento integral, humano y cristiano a niños, adolescentes y jóvenes de familias con escasos recursos. De este modo, podrán ayudar a su familia y convertirse en unos buenos ciudadanos.

La Ciudad de los Niños es reconocida como una institución piloto, con un proyecto jesuítico viable de formación y educación, que genera hombres críticos, responsables y creativos.

Este gran y bonito proyecto tuvo su germen en los años 30 del siglo pasado, cuando un jesuita, el P. Cuéllar, ahondaba su misión en el movimiento obrero de la época y se encontró con un grupo de niños que jugaban en el patio de una casa, en la ciudad de Guadalajara (Jalisco).  “Don Rober, estaba en medio de aquellos chiquillos inquietos y traviesos dirigiendo sus juegos, presidiendo sus reuniones, instruyéndolos y organizándolos, de manera que desde el principio tuvieran por norma manejarse solos, actuar por sí mismos, asumir sus propias responsabilidades. La pobreza en la que vivían algunos niños era tal que no tenían ni qué comer ni que vestir; unos huérfanos, otros vivían con familiares, pero de todas maneras el común denominador era la miseria.”

Este fue el germen de una institución que ha transformado las vidas de miles de niños y de familias en todo el estado de Jalisco.

El otro día tuvimos la suerte de conocer a la comunidad jesuita que vive y desarrolla su actividad en el centro con los niños y a buena parte de la comunidad educativa. Nos abrieron las puertas del centro, visitamos las clases, sus habitaciones, los campos de juego (includo estuve jugando con algunos niños a baloncesto), los comedores, la capilla, etc. Incluso visitamos un edificio donde recogen ropa y otros elementos para luego venderlos y obtener fondos para el mantenimiento del centro.

Me siento orgulloso que la Compañía de Jesús se involucre en estos proyectos con niños que realmente lo necesitan. Me recordaba mucho al Hogar de San José en Gijón (España), donde he colaborado algún verano. Los niños son niños, aquí y allí. Cuesta ver tantas faltas de cariño, ausencia o desestructuración de familias, abusos, falta de oportunidades,… Me da mucha alegría formar parte de un cuerpo que se compromete con la realidad de la gente que sufre y que necesita de oportunidades para poder salir adelante.

Os dejo con el objetivo que este proyecto pelea por conseguir y con un video que hizo un compañero jesuita este pasado verano:
“Apoyar y acompañar, según el carisma ignaciano, a los niños y jóvenes que provienen de familias de escasos recursos económicos y en situación de riesgo, para promover su formación y educación integral, humano y cristiana, y así puedan mejorar su calidad de vida para conocer y transformar su realidad social donde viven.”

Un comentario el “La Ciudad de los Niños

  1. Betoa
    enero 22, 2013

    Yo fui voluntario hace varios años con el P. Rubén Arceo, a unos alumnos les prometí que iba a publicar las fotografias y videos que tome durante ese año. Todavía no sé donde las voy a poner, son unas 3,000 fotografías.

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Esta entrada fue publicada el noviembre 17, 2011 por en Jóvenes, Jesuitas, Servicio, Vida.

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#NosHanInspirado
San Francisco de Javier sj. Patrón de la juventud y los misioneros.

Dinero, fama, títulos académicos, éxito en el deporte... las ambiciones de Francisco Javier (Navarra, 1506-1552) no son muy distintas de las que encontramos hoy por la calle. En Parías, un compañero estudiante lo desarmó: “Javier, ¿de qué le aprovechará al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?”(Mc 8,36). Así Ignacio de Loyola despertó a un gigante: ni lenguas, ni países, ni peligros, frenaron el celo apostólico de Francisco Javier para llevar a Jesucristo hasta el extremo conocido, siguiendo aquella máxima: «Id, inflamad todas las cosas». Era el 7 de abril de 1541, y esta frase fue pronunciada después de un inesperado cambio de planes: ¡era él el enviado de Pablo III a la misión de las Índias! 
Trece meses navegando mientras servía a enfermos y necesitados, hasta que desembarcó en Goa, donde empezó una odisea titánica de islas, lenguas, predicaciones y servicio desde allí hasta Japón. «Os hago saber, queridos hermanos, que tomé de las cartas vuestros nombres, escritos por vuestras propias manos, junto al voto de profesión que hice, y los llevo siempre conmigo, por las consolaciones que recibo de ellos». Sus denuncias al Rey de Portugal por el espolio de riquezas en las Índias en lugar de favorecer la evangelización le costó dolorosos fracasos, pero pidiendo fuerzas a Dios prosiguió incansable hasta la isla de Sancián, en un intento de entrar en China. Allí, al lado del indio Cristóbal y del chino Antonio, representantes de su misión en aquél continente, a los 46 años entregó su espíritu sembrando en la tierra su honda huella por Cristo, de donde nacería una entera generación de misioneros. 
#AMDG #jesuit #jesuitas
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