EL RINCÓN DE ALBERTO

Todo comenzó con un encuentro

Cansado de bendecir

El día 3 de diciembre celebramos la Fiesta de San Francisco Javier, patrono de la Misión de Bachajón, en Chiapas. Hacía tiempo que no me encontraba tanta gente y con tantas ganas de celebrar.

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Después de la vigilia de oración y el ayuno, la gente esperaba con gran expectación la toma de cargos de los miembros de todas las comunidades. El obispo de San Cristóbal de las casas, jTatic (“nuestro padre” en tsetal) Felipe Arizmendi, presidió la celebración iniciando la procesión de entrada desde el templo hasta la escuela de formación de catequistas, donde se celebró la eucaristía. Una gran campa que podía albergar a la gran multitud de gente que se había congregado desde los distintos rincones de las comunidades de la Misión. jTatic Felipe había venido desde San Cristóbal el día antes, participando y saludando a la comunidad en la vigilia de oración.

Las responsables de los ritos de purificación abrían la procesión con sus copas de barro llenas de incienso aromático, que compartían con todos los que salían a su paso. Llegados a la campa y presididos por el altar maya, los representantes de las comunidades iban ubicándose en sus lugares señalados. Previamente jTatic Conrado, el párroco de la misión, fue distribuyendo todos los catecismos, las cruces, y la simbología que más tarde vendría asociada a la toma de cargos. Yo le fui echando una mano, distribuyendo los materiales donde el me indicaba.

La misa se celebró en castellano y tseltal. Muchas de las personas de las comunidades sí entienden castellano, pero en general las mujeres no lo hablan. De hecho no es fácil escuchar castellano en la calle. Existe un movimiento muy fuerte para preservar la lengua propia de la región que tiene sus raíces en la lengua de los mayas. Hace pocos años se ha publicado la primera Biblia en tseltal, en la que han participado varios jesuitas de la misión de Bachajón.

El eje central de la celebración fue el recuerdo de San Francisco Javier, fiesta que celebrábamos, junto a la acción de gracias por la vida de jTatic Samuel Ruiz (el anterior obispo de Chiapas, hombre muy querido por las comunidades indígenas), y por jTatic Mardonio, jesuita recientemente fallecido y que había entregado su vida por la misión. Y por supuesto, la toma de posesión de los cargos, fue el elemento esperado con expectación.

El obispo agradeció la entrega de jTatic Conrado y bendijo la elección de la comunidad del nuevo párroco, jTatic Felipe. Seguidamente inicio la entrega de cargos al resto de miembros de la comunidad, y un pequeño grupo de personas integradas por los ancianos de las comunidades, fueron tras su estela imponiendo las manos. Tuve la suerte de concelebrar con mis compañeros jesuitas, los diáconos y ancianos de la comunidad. Fue por eso que me invitaron a acompañar la procesión y la imposición de manos.

La celebración duró cuatro horas y media y pegaba un sol “de justicia”. Con suerte que teníamos una gran carpa donde se albergaba la gran mayoría de la comunidad. En mi caso, como estuve activo todo el tiempo de acá para allá, no se me hizo muy larga.

Nunca pude imaginar que me cansara tanto de bendecir y de imponer las manos. Pero qué alegría poder ser testigo de tanto bien recibido. Así le iba comentando a Conrado a nuestro regreso de las bendiciones. ¡Qué gusto poder cansarse de bendecir!, de bien-decir, de desear lo mejor de parte de Dios y de toda la comunidad.

Ancianos, adultos, jóvenes,… responsables venidos de cada rincón de las más de 500 comunidades que integran la misión, iban recogiendo el testigo con alegría. Después de la celebración retomamos fuerzas y comimos un poco. Tuve suerte que el obispo regresaba a San Cristóbal y me cedió un puesto en el coche. Estuvimos las casi tres horas de camino de vuelta conversando de lo divino y de lo humano: sus estudios de filosofía en la Pontificia de Salamanca, la estructura de la diócesis, su historia, sus gentes, su visión de futuro,… Hombre sencillo y de conversación muy agradable.

Llegué a la comunidad en San Cristóbal cargado de “mucho bien recibido” en esos días, muchas experiencias que necesitan reposo, y que esperan ir calando poco a poco, como el “chiri-miri” o el “cala-bobos” en la tierra seca de Castilla.

2 comentarios el “Cansado de bendecir

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Esta entrada fue publicada el diciembre 8, 2011 por en encuentro, Jesuitas, Oración, pastoral, Servicio, Vida.

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