EL RINCÓN DE ALBERTO

Todo comenzó con un encuentro

Seguir al Espíritu según Ignacio de Loyola


“Poco antes de morir me pidieron que contara cómo me había ido llevando el Espíritu de Dios. No sé si quienes querían conocerlo se quedaron satisfechos de mi relación porque el hecho es que no la publicaron. Más difícil me va a resultar decírselo a ustedes, que viven en otro tiempo y sobre todo en otra cultura. Pero como tratar de ayudar al prójimo forma parte del don de mi conversión, voy a intentarlo de nuevo.”

No es nada fácil hablar de la vida de Ignacio de Loyola con claridad, profundidad, brevedad y de una manera actualizada, sin caer en lo superfial. Pienso que Pedro Trigo, sj en “Seguir al Espíritu según Ignacio de Loyola” lo ha conseguido de manera sobresaliente. Os animo a leerlo y a compartirlo porque a mi modo de ver es una joya.

Leer SEGUIR AL ESPÍRITU SEGÚN IGNACIO DE LOYOLA  de Pedro Trigo, sj

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#NosHanInspirado
San Francisco de Javier sj. Patrón de la juventud y los misioneros.

Dinero, fama, títulos académicos, éxito en el deporte... las ambiciones de Francisco Javier (Navarra, 1506-1552) no son muy distintas de las que encontramos hoy por la calle. En Parías, un compañero estudiante lo desarmó: “Javier, ¿de qué le aprovechará al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?”(Mc 8,36). Así Ignacio de Loyola despertó a un gigante: ni lenguas, ni países, ni peligros, frenaron el celo apostólico de Francisco Javier para llevar a Jesucristo hasta el extremo conocido, siguiendo aquella máxima: «Id, inflamad todas las cosas». Era el 7 de abril de 1541, y esta frase fue pronunciada después de un inesperado cambio de planes: ¡era él el enviado de Pablo III a la misión de las Índias! 
Trece meses navegando mientras servía a enfermos y necesitados, hasta que desembarcó en Goa, donde empezó una odisea titánica de islas, lenguas, predicaciones y servicio desde allí hasta Japón. «Os hago saber, queridos hermanos, que tomé de las cartas vuestros nombres, escritos por vuestras propias manos, junto al voto de profesión que hice, y los llevo siempre conmigo, por las consolaciones que recibo de ellos». Sus denuncias al Rey de Portugal por el espolio de riquezas en las Índias en lugar de favorecer la evangelización le costó dolorosos fracasos, pero pidiendo fuerzas a Dios prosiguió incansable hasta la isla de Sancián, en un intento de entrar en China. Allí, al lado del indio Cristóbal y del chino Antonio, representantes de su misión en aquél continente, a los 46 años entregó su espíritu sembrando en la tierra su honda huella por Cristo, de donde nacería una entera generación de misioneros. 
#AMDG #jesuit #jesuitas
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