EL RINCÓN DE ALBERTO

Todo comenzó con un encuentro

Pancho y Adrián

Desde hace varias semanas nos acompañan en el albergue dos jóvenes jesuitas: Pancho y Adrián. Ambos son muchachos que acaban de comenzar hace apenas medio año su proceso como novicios jesuitas. Para Pablo y para mí fue una alegría encontrarnos dos compañeros jesuitas que nos daban la bienvenida a Tierra Blanca y que nos introducían en el día a día del albergue. Enriquecedoras conversaciones, intensas celebraciones, apoyo en los momentos de cansancio y alguna que otra carcajada, han ido fluyendo en nuestra vida cotidiana.

Da gusto ver la estima y el cariño con que se acercan en el albergue a atender a los muchachos y muchachas migrantes, cuando curan sus heridas y dolencias, cuando sirven la comida, ayudan en la limpieza, y conversan con el resto de voluntarios y responsables.

Según el padre Jerónimo Nadal: “lo que diferencia a los novicios jesuitas de otras órdenes es que se les forma no para el coro y otras ceremonias, sino para el ministerio, y su práctica concreta en este terreno comienza desde el Noviciado” (John W. O´Malley. Los primeros jesuitas, p. 108)

San Ignacio pensó al noviciado jesuita con base en probaciones. La oración, los sacramentos y el conocimiento de la espiritualidad ignaciana son fundamentales en esta etapa, pero lo son en medio de estas experiencias o probaciones y en la totalidad de la vida del novicio que está “probando” y que está “siendo probado”.

El noviciado jesuita tiene una duración de dos años, y se organiza en torno a las seis experiencias previstas por san Ignacio: Ejercicios Espirituales de mes, hospitales, peregrinación, trabajos humildes, apostolado, y predicar y oír confesiones (ésta sólo se aplica a los novicios que ya son sacerdotes), adecuadas según tiempos, lugares y personas.

El servicio que Adrián y Pancho están brindando en el albergue tiene que ver con el agradecimiento que brota de una fe, un amor y un compromiso hacia los más desheredados de esta tierra. Con sus cualidades y limitaciones, sus alegrías y tristezas, su coraje y su cansancio, estos dos jóvenes jesuitas son ejemplo para todos de entrega y jovialidad.

¡Que el Señor les siga acompañando en este tiempo de probación y les bendiga (diga-bien) en su caminar! ¡Muchas gracias compañeros!

Si estás interesado en conocer más sobre la vida y vocación de los jesuitas puedes visitar Vocaciones Jesuitas

3 comentarios el “Pancho y Adrián

  1. Maricela
    marzo 27, 2012

    Me alegra que personas como ustedes, llenas de amor y entrega por nuestra gente sencilla donen su cariño, tiempo y sacrificio, ya que trabajar con nuestros hermanos migrantes no es nada fácil… yo comparti con los migrantes de lechería en el D.F. y cada uno de ellos (as) traen una realidad muy dolorosa que solo la fortaleza y la esperanza en Dios les puede inpulsar a salir adelante buscando los medios para continuar con la marcha hacia un mejor bien-estar…
    Saludos P. Alberto, espero aun me recuerde en sus oraciones…FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN…

    • albertoares
      marzo 27, 2012

      Muchas gracias Maricela!!

      • albertoares
        marzo 27, 2012

        Que Dios la bendiga!!

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Esta entrada fue publicada en marzo 18, 2012 por en amistad, encuentro, Esperanza, Jóvenes, Migraciones, Peregrinos, Servicio, Vida y etiquetada con , , , , , .

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