EL RINCÓN DE ALBERTO

Todo comenzó con un encuentro

El ser humano, imagen y semejanza de Dios

Creados por la palabra y la acción, creados para el diálogo y la convivencia

Supongo que cualquier persona, y por generalización, cualquier pueblo escribe su historia a raíz de la experiencia que le configura, que le alimenta y que le construye. Y el pueblo de Israel no va a ser una excepción. Así Israel interpreta el origen del mundo en función de su propio origen como pueblo de Dios. En ello se verá influenciado por su entorno, por su contexto, es decir, por las narraciones de la creación que manifestaban sus pueblos vecinos. En estos relatos predomina el mito y, en cierta manera, una tendencia cíclica de creación. Israel comienza a desmarcarse no de la literatura mítica, pero si matiza la comprensión histórica que tiene tanto de su pueblo, como de su Dios. Yahvé será entendido como un Dios que crea, pero que se liga a “lo creado”, que lo recrea y acompaña hasta su consumación[1]. De este modo, el Dios de Israel es un Dios tan salvador o liberador, como creador.

Quizás el elemento que más me ha impactado de este relato de la creación en la Biblia, en sus dos vertientes, tiene mucho que ver con el subtítulo de este ensayo: “creados por la palabra y la acción, creados para el diálogo y la convivencia”. Dios crea al ser humano, no como un ser aparte, como una mónada, sino dentro de la creación y con un fin. Para que llegue a este fin, Dios no le deja sólo sino que le convierte en comunidad junto con otros seres, tanto animales, como vegetales.

DiosPero, ¿cuál es el fin para el que ha sido creado? Sin duda, el fin es la relación amorosa con Dios. A esa relación primera queda supeditada toda la creación, y de ella armónicamente cuidaremos y recrearemos, para que nos ayude a seguir esa unión. Me gustaría hacer hincapié en que la creación de hombre y mujer, Adán y Adana,… manifiestan esa misma estructura dialógica, no como dos polos opuestos o una dualidad trágica, sino como dos personas que se complementan, que se conocen y se aprecian en la relación que mantienen. Sólo el hombre será hombre, en el contacto amoroso con una mujer; y una mujer será mujer en el contacto amoroso con un hombre. El ser humano -mujer y hombre- sólo se entiende desde el “salir-de-sí” de Dios que le anima y le constituye desde la relación.

Algo que dejan muy claros estos relatos es que el ser humano no es la medida de todo. La dieta vegetariana que apunta a una convivencia pacífica con los animales, con lo creado, nos ayudará a recordar que el fin y la medida de la VIDA, no soy yo mismo, sino mi creador, mi salvador.

Sería ingenuo concluir dejando a un lado esa caída del ser humano fuera del “Edén”, de la dureza del trabajo, de la dificultad de las relaciones, … Dios acompaña su creación y es fiel al ser humano, un ser humano libre, capaz de “lo mejor y lo peor”. ¿Qué padre o madre puede amar más a sus hijos?

[1] Israel entiende una única historia, no una historia sagrada y otra profana, pues Yahvé vive con su pueblo.

Un comentario el “El ser humano, imagen y semejanza de Dios

  1. lavsdeo
    octubre 10, 2015

    Reblogueó esto en Laus Deo.

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Esta entrada fue publicada el junio 2, 2015 por en encuentro, Jesuitas, Peregrinos, Servicio, Vida.

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